23 mar. 2018

UNA MAÑANA DE DOMINGO

Tengo ganas de levantarme sin prisas, sin pensar en una alarma y en un horario, sin tener planes organizados, solamente despertarme y dedicarme el tiempo a mí. Dedicarme el tiempo a disfrutar de un ratito más en la cama, sentir la textura y el calor del nórdico que me tapa, sentir la entrada de luz a través de mi ventana.
Tengo ganas de disfrutar de un desayuno más elaborado de lo normal y que, por supuesto, también dure más de lo normal. Tengo ganas de calma, serenidad y tranquilidad. Dicen que la tranquilidad se contagia y yo tengo ganas de contagiarla.


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